CARTA A LOS MILITANTES
El Comité Nacional ha adoptado decisiones trascendentes: 1º) Ratificar la línea política que ha sostenido sin cuestionamiento durante estos tres años que ubican al partido no en el gobierno sino en la oposición; 2º) Buscar la conformación con otras fuerzas de una alternativa superadora a la situación que vive el país con dos condiciones clarísimas a) que esa eventual alianza respete nuestra identidad; y b) que se consideren nuestras propuestas programáticas. Y por si estos recaudos fueran pocos, se resolvió convocar a la Convención Nacional, que es el órgano facultado por la Carta Orgánica, para que debata la cuestión y decida en definitiva.
En virtud de esa decisión la Mesa del Comité Nacional se reunió con Roberto Lavagna y el encuentro fue sumamente fructífero. Lavagna, a quién se le hizo entrega del documento del Partido, asumió el compromiso de que el MID estará presente en la conducción del nucleamiento y participará activamente en la elaboración de la propuesta programática. Esto ya ha tenido un comienzo de ejecución en una reunión en la que participé de manera personal para el bosquejo de esa propuesta.
Lavagna y quienes lo rodean están sumamente interesados en la presencia del MID y en la impronta desarrollista que podemos darle. A mi juicio se abre una oportunidad interesante para nosotros y para el país.
Empiezo por el país: El actual gobierno está ubicado en un camino que, una vez agotado el contexto económico favorable, nos lleva a una nueva crisis. La política de confrontación permanente encierra un riesgo de división de la sociedad y la actitud hegemónica y de concentrar un ilimitado poder personal, así como la ausencia de diálogo y debate democrático, impiden que el país pueda elaborar un proyecto nacional. El kirchnerismo, con un ropaje ideológico diferente al de los noventa, nos lleva nuevamente a un callejón sin salida.
¿Por qué Lavagna? Hay, por cierto, diferencias, pero las alianzas no se hacen con iguales sino con diferentes con quienes existen puntos en común. Es motivo suficiente que Lavagna, con su sola aparición en escena, rompió la tendencia hegemónica y puede crear un clima de debate democrático hoy inexistente, pero además está dispuesto a levantar banderas muy caras a nuestro pensamiento en el plano económico social.
¿Por qué ahora? ¿Por qué no esperar? El acercamiento a Lavagna no fue apresurado ni poco meditado. No es lo mismo participar de un movimiento cuando se está formando y es posible obtener un papel protagónico, que adherir al final cuando no se puede hacer otra cosa que adherir porque todo está cocinado para decirlo en términos populares. Por lo demás, hemos actuado con buena información acerca de que el proyecto está firme pese a la campaña de rumores del gobierno que acusó fuerte el impacto de esta alternativa que puede obligarlo a una muy difícil segunda vuelta.
Este ingreso temprano nos va dar muy buenos réditos tanto en los aspectos programáticos como en los prácticos, porque vamos a participar muy activamente en la estructuración de la alianza tanto a nivel nacional como en el de los distritos. Fue una decisión táctica muy conveniente, ya está a la vista que recuperamos iniciativa política y los demás frutos se van a ver muy pronto.
Ahora quiero reflexionar sobre la repercusión en nuestro partido.
Aclaro que antes de la decisión hubo una consulta amplia, se habló y se auscultó. No obramos inconsultamente. Una vez tomada y ejecutada la decisión también tuve oportunidad de hablar con muchos militantes y dirigentes y la mayoría de ellos recibieron la noticia con alegría. Les alegró que nuestro partido, por el paso dado, estuvo de nuevo presente en los medios, recuperó un protagonismo que había perdido y como confían en su conducción saben que ese protagonismo es cien por cien positivo porque no habrá claudicación en los principios.
Pero quiero abordar las objeciones y dudas.
Una de ellas es la que reivindica la identidad. Creo haber sido el primero que la planteó e hice aportes concretos. En el 2003 se defendió la identidad con fórmula propia, pero esa no es la única forma de defender la identidad – identidad no debe confundirse con individualidad y menos con aislamiento -, hoy por hoy aislarnos sería un muy mal camino: no tenemos recursos ni disposición en los cuadros para repetir la experiencia y gran parte de los que nos votaron en el 2003 no volverían hacerlo porque no le encontrarían sentido con resultados tan poco significativos. Insistir en esa experiencia, si es que fuera posible – estoy convencido de que no lo es – sería tremendamente desmoralizador y desmovilizante y nos llevaría a la peor forma de pérdida de identidad que es la desaparición de la escena.
Defenderemos la identidad con protagonismo, con presencia, aprovechando las posibilidades de una concertación con otras fuerzas para crecer y abrirnos nuevos horizontes.
En cuanto a los que proponen otras alianzas curiosamente nadie las propone con partidos opositores, pese a que durante estos tres años, repito, no hubo quien cuestionara nuestra oposición al gobierno. Y postular directa o indirectamente que nos aliemos con el gobierno, es proponer que el partido dé una voltereta de 180 grados y haga todo lo contrario de lo que vino haciendo y sosteniendo durante tres años, ello sería devastador para nuestros cuadros y para quienes desde afuera no utilizarían para nosotros otro calificativo que el de oportunistas.
Las motivaciones de proponer una alianza con el kirchnerismo o asumir posiciones poco claras pueden ser diversas. Una de ellas es la existencia de alianzas provinciales o locales, pero es obvio que el MID es un partido nacional y con un ideario nacional establecido por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio y renunciar a eso sería renunciar a la esencia, significaría convertirnos en un partido que de MID sólo tendría el nombre.
Adherir al Kirchnerismo sería adherir a una política contraria al desarrollismo que ya está siendo aplicada y que no está abierta a la discusión. El gobierno no quiere discutirla ni con nosotros ni con nadie, por lo demás tampoco está interesado en hacer alianzas con partidos sino en sacarles dirigentes. Si el gobierno admitiera una alianza sería una adhesión incondicional gratuita. Alguien podría obtener algún puesto público, pero el partido no obtendría nada.
Yo sostengo que para la reconstrucción del movimiento nacional es necesaria la reconstrucción del partido, cuidar su línea ideológica y hacer crecer sus cuadros. Asimismo, la reconstrucción del movimiento nacional es un proceso complejo en un país que fue a los bandazos desde el neoliberalismo de los noventa al izquierdismo retórico actual.
Para esa reconstrucción es básico restablecer un clima de pluralismo ideológico y Lavagna es quién mejor puede ayudar en la dirección de abrir el debate democrático. Además su extracción ideológica tiene algunos componentes favorables, ya que es un justicialista que en su juventud se sintió atraído por Frondizi a quién evoca permanentemente y está dispuesto a formular un planteo favorable al desarrollo nacional.
Es una oportunidad para crecer como partido y para contribuir a que la Argentina encuentre un camino serio y responsable. Es una oportunidad que debemos encarar con cautela, pero a la vez con decisión y audacia para no desperdiciarla.
Mi deseo es que participemos todos los desarrollistas de esta experiencia y que lo hagamos en unidad. Debemos debatir de buena fe y distinguir lo que son las diferentes opiniones de los militantes – a todas, hasta las más opuestas a las mías, las respeto y considero valiosas - respecto de maniobras, incluidas maniobras judiciales, que pueden intentarse contra nuestro partido para tomarlo y ofrecerlo en alquiler. El lugar del debate no son reuniones inorgánicas, sino la Convención Nacional. Es allí, donde entre todos, con nuestras diferencias y matices, encontraremos el camino que nos fortalezca y no nos divida.
Tengo grandes esperanzas, se nos presenta una oportunidad de participar en la lucha por el poder a fin de concretar nuestra doctrina. Hay que aprovecharla, hay que consolidar la iniciativa que hemos recuperado para contribuir no sólo a nuestro crecimiento partidario sino a que en el país alumbre de verdad el desarrollo nacional.
Un fraternal abrazo para todos.
Carlos Zaffore
Presidente del Comité Nacional del
Movimiento de Integración y Desarrollo.
Buenos Aires, 23 de Febrero de 2006.
El pasado sábado 05 de Junio tuvo lugar en San Salvador de Jujuy el encuentro preparatorio del Primer congreso nacional para la Construcción
de una alternativa política de desarrollo. El encuentro de Jujuy correspondió al de la Zona Norte, abarcando las provincias de Jujuy y Salta.
Fue excelentemente organizado por los desarrollistas de ambas provincias. Contó con la presencia de dirigentes y militantes de Orán; Metán,
Chorrillos, Palpalá, San Pedro y las ciudades capitales de las dos provincias Con la amplia intervención de los presentes, se debatió el rol
del MID en la política argentina de hoy y la responsabilidad que les cabe a los desarrollistas de todo el país de trabajar para lograr exponer
las ideas y propuestas del MID a la consideración de los desarrollistas. No cabe más que felicitar a los participantes y en especial a los
organizadores del encuentro.
Daniel Vaccaro, Secretario General
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