In Memoriam

CON FRIGERIO SE VA UNA DE LAS MÁS GRANDES
FIGURAS DE LA POLÍTICA Y EL PENSAMIENTO NACIONAL


Había nacido el 2 de noviembre de 1914 y falleció en la madrugada de hoy, en Buenos Aires. Fue una figura política de enorme dimensión, y se destacaba la fuerza de su pensamiento, la mirada penetrante que supo tener sobre la realidad nacional y el poder de elaboración de propuestas y, más que ello, de una teoría para superar el subdesarrollo que sigue formando parte de esa realidad. Si lo ubicamos como político no podemos sino colocarlo en los primeros lugares, desde que fue una de las figuras claves del gobierno desarrollista presidido por Arturo Frondizi y luego protagonista importante, si lo ubicamos como hombre de pensamiento también estaría entre los primeros niveles aún incluyendo los más encubrados exponentes del ámbito académico. Era un hombre de un gran rigor y de una gran providad intelectual.
 
En esta evocación de su memoria podríamos hacer un extenso curriculum. Pero más que los hechos, de por sí conocidos, interesan aquí algunos de los más señeros e interesa el sentido de esos hechos. E interesa, no menos, la madera humana de la que Frigerio estaba constituido.
 
Para nosotros es clave su encuentro con Arturo Frondizi. Se encontraron a instancias de Narciso Machinandiarena, un amigo común, y de allí nació una de las relaciones políticas más fértiles e interesantes de la política argentina, que duró muchos años justamento porque se trataba de dos dirigentes que privilegiaban las ideas por encima de sus intereses personales y circunstanciales. La importancia para nosotros de ese encuentro, que fue en enero de 1956, la estableció Frondizi cuando escribió: "Si alguien me pidiera que fijase una fecha de nacimiento del desarrollismo, indudablemente citaría ese día" (Qué es el Movimiento de Integración y Desarrollo, Ed. Sudamericana, Bs. As. 1983).
 
Y por cierto, ese encuentro también es clave para todo el país, porque Frondizi y Frigerio crearon un movimiento y una doctrina que en el gobierno o en el llano es vital para el futuro nacional. La Argentina de estos años, gobernada por políticos que en general han sido el opuesto de Frondizi y Frigerio, ha andado a los tumbos, y para la superación definitiva de su crisis habrá que abrevar de la doctrina desarrollista y habrá que tomar ejemplos de políticos como Rogelio Frigerio que no sólo aportaron ideas y soluciones, sino que aportaron una conducta. El perfil político de Frigerio debe completarse con el aspecto ético. Manejó poder político y salió del gobierno con menos patrimonio del que tenía al ingresar a él y a lo largo de toda su vida, lo digo como testigo presencial, nunca asumió una posición que no haya estado motivada por sus convicciones y principios.
 
Un aspecto clave de la biografía de Frigerio es el papel que cumplió la revista Qué, orientada por él. Se creó en la década de los años cuarenta y Frigerio era su figura orientadora, fue decisivo en la conformación del equipo de redacción que era un equipo de elaboración política, en la definición de la metodología periodística y en la determinación de su línea editorial. La revista era un registro permanente de lo que ocurría no sólo en Buenos Aires, sino en todo el país. Los que la hacían, y Frigerio en primer lugar, tenían "el país en la cabeza" - uso una expresión que solía usar Rogelio -. Y allí, de ese trabajo de contacto con la realidad y de elaboración de respuestas quedaron sembradas semillas de desarrollismo.
 
La revista Qué reapareció en 1957, despúés del encuentro con Frondizi. En ese encuentro los dos líderes se habían divido el trabajo, Frondizi buscaría ecolumnar a a la Unión Cívica Radical detrás del proyecto y Frigerio desde la revista Qué trabajaría por las ideas y avanzaría en la conformación de los equipos. Frigerio y Qué cumplieron un papel relevante en la campaña y en la conformación del desarrollismo, por la luminosidad de las ideas expuestas en la revista y por la gran difusión que alcanzó que la convirtió en una pieza clave de la campaña electoral de Frondizi.
 
En el gobierno desarrollista el papel de Frigerio fue de enorme trascendencia, la unidad de pensamiento y de acción con Frondizi se mantuvo indestructible pese a las presiones golpistas y a las campañas de acción psicológica, como se decía entonces, hoy se diría operativos de prensa. Frigerio prefirió no ser ministro sino trabajar desde lo que se llamó Secretaría de Asuntos Económicos y Sociales del Poder Ejecutivo, desde donde contribuyó a los planes y conformación de equipos de gobierno. Luego Frigerio, de común acuerdo con Frondizi, salió del gobierno y siguió trabando de la misma manera con Frondizi, por el gobierno desarrollista y por el país. No en vano Frondizi, en uno de sus últimos mensajes como Presidente lo comparó con Harry Hopkins aquel estrecho amigo y colaborador del Presidente norteamericano Rooselvet, de quién éste comentó que cuando entraba en su despacho estaba seguro de que nunca iba a pedirle nada sino a darle apoyo.
 
La relación estrecha con Frondizi no se interrumpió ni en los difíciles días en los que Frigerio, durante los últimos tiempos del gobierno, debié emprender el duro camino del exilio. El contacto se mantuvo luego, estando Frigerio en Montevideo  y Frondizi en sus lugares de confinamiento. Y de vuelta Frigerio a la Argentina ambos siguieron con la acción política inclaudicable y fundaron el MID, aunque Frigerio por un tiempo no formó parte de sus cuadros dirigentes. Después, sucedió a Frondizi y fue Presidente de nuestro partido y fue también candidato a Presidente de la Nación en 1983.
 
En los años del llano esa condición política y humana de Frigerio, de hombre de pensamiento y de lucha, se manifestó sin claudicaciones. Luchó por sus ideas con firmeza y claridad, en el acierto o en el error, Frigerio nunca traicionó sus principios y lo que creía conveniente para el país. Siempre pensaba en términos de esa pregunta clave "¿Que nos hace más Nación?", que Frigerio escribió como soporte metodológico en su libro "Las Condiciones de la Victoria".
 
Es libro, dicho sea de paso, no sólo es un libro fundacional del desarrollismo, es un libro fundamental en la literatura política de nuestro país. Un libro que debería ser estudiado como pieza clave del pensamiento argentino y que debería ser atendido por quienes quieran encontrar un camino para superar los desencuentros que tiene la Argentina. En la enumeración de los aportes de Frigerio está, desde luego, el de haber escrito muchos libros de un gran valor. No de esos libros que se escriben para una campaña electoral, sino libros profundos para pensar y para aprender.
 
Y hasta que sus problemas de salud se lo impidieron Frigerio continuó su lucha por el desarrollo nacional.  La suya fue una lucha y una vida que deja muchas enseñanzas.
 
Por último unas palabras de caracter personal y testimonial. Frigerio fue para mi un maestro en todo el sentido de la palabra, tanto por lo que aprendí de él, de sus libros, de sus explicaciones, de sus análisis en la reuniones, de sus palabras en nuestras reuniones bilaterales de trabajo que fueron cotidianas por un cuarto de siglo, y de lo que aprendí de él del ejemplo de conducta: la política debe hacerse en función de las ideas y no de intereses subalternos. Incluso aprendí y me beneficié de otros aspectos de su personalidad, profundamente cálida y generosa, y de su avidez por el conocimiento en todas sus formas, desde la filosofía que frecuentaba con soltura hasta el arte, la literatura y la ciencia, pasando pasando por la cultura popular a la que se acercaba con tanto interés como amor.
 
Escribo estas líneas con la imperfección propia del dolor y de la premura por lograr que llegue a través de la Internet a personas a las que creo les interesarán. Me prometo a mi mismo escribir un día, sobre Rogelio, algo mejor. Lo importante de esta nota es que está hecha con el corazón, con el infinito afecto a su persona y con la infinita lealtad que tengo por su memoria.
 
Rindo homenaje con estas líneas a ese gran argentino, a ese hombre de pensamiento universal y de compromiso nacional, y a ese gran desarrollista. Y lo despido con cariño.
 
 
Carlos Zaffore
Presidente del Comité Nacional
del Movimiento de Integración y Desarrollo