mid

mid

Somos el movimiento político que fundaron Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio para generar la conciencia, la militancia y la voluntad política de impulsar el desarrollo nacional argentino. Reivindicamos la necesidad de impulsar el desarrollo económico del país, su integración geográfica, económica y social, el fortalecimiento de las actividades económicas estratégicas y la formación de fuertes cadenas de valor agregado, como pilares para la creación de empleo, la genuina inclusión social y una verdadera igualdad de oportunidades. Somos un partido nacional con presencia en los principales distritos electorales del país. Nuestras autoridades son elegidas cada dos años.

Objetivos partidarios

EL MID es movimiento y no un partido porque no pretende ser sólo un mero instrumento de acceso democrático al poder sino porque además tiene como objetivo movilizar a la ciudadanía en torno a ideas fundamentales para consumar la realización de Argentina como sociedad y de sus habitantes como personas. Las dos ideas fundamentales sobre las que se sostiene el programa del MID son precisamente las que dan entidad a su sigla: la integración y el desarrollo.

Pujar en el sano juego democrático por espacios de poder desde donde los dirigentes y representantes del MID puedan promover el cambio estructural de las condiciones económicas y sociales del país.

Enriquecer el debate nacional obligando a la dirigencia política y social a debatir sobre las problemáticas nacional de manera profunda y sustancial de manera que puedan resolverse sustancialmente.

Comprender, proponer y difundir el desarrollismo del siglo XXI, de manera de poder dar respuestas a las viejas y nuevas problemáticas nacionales que urgentemente requiere nuestra sociedad.

Nuestros principios

Seguimos siendo un país subdesarrollado

La diferencia entre un país desarrollado y otro subdesarrollado está dada por la capacidad de su estructura económica para darse un crecimiento sostenible.

Trabajamos por el desarrollo y la integración nacional

Bogamos por la transformación de la estructura productiva del país hacía un modelo más integrado, sustentable y federal que concreta la integración política, social y economica de la Nación

Queremos un Estado que oriente el proceso económico

El rol del Estado es indelegable en el diseño y la implementación de una política de desarrollo. Pero no debe asumir posiciones empresarias, que el sector privado pueda desempeñar por sí mismo. Es el estado quien debe orientar el proceso económico en las grandes líneas estratégicas de política promoviendo la actividad privada. Debe privilegiar siempre la atracción de inversiones, la seguridad jurídica, la estabilidad normativa y la garantía de los derechos de propiedad.

Oportunidades para las inversiones privadas

El insumo crítico que falta en un país subdesarrollado es el capital. Por eso el principal rasgo de una política desarrollista es la decisión de seducir y atraer al capital para que se radique y se aplique a movilizar los demás factores productivos. La política económica debe ofrecer al capital reglas de juego claras y en general condiciones favorables para su reproducción. Por eso, está lejos del discurso “anticapitalista” del actual gobierno. Al capital hay que convocarlo y lograr que se sume a la tarea del desarrollo nacional.

Prioridades para el desarrollo

No es posible financiar simultáneamente todo. El desarrollismo postula que la prioridad es la inversión, y en particular la inversión orientada a los sectores productivos más dinámicos de la economía, los de mayor capacidad reproductiva. En este sentido, el desarrollismo se opone al populismo, que privilegia el gasto y el consumo.

Ritmo de las políticas públicas

El cambio estructural no se logra con medidas graduales o aisladas. El desarrollo implica una política acelerada, agresiva, de transformación. Los sectores identificados como prioritarios (energía, servicios básicos, infraestructura, bienes intermedios y de capital) deben crecer a un ritmo extraordinario, muy superior al del resto de los sectores de la economía, para quitar las trabas y cuellos de botella que limitan el aprovechamiento y movilización de todos los recursos..

Educación al servicio del desarrollo y la integración

Los recursos humanos son parte del capital intangible de la economía. Tienen un rol cada vez más estratégico. La educación debe volver a ser prioridad. Somos los autores de la Ley de Enseñanza Libre. Promover una mayor oferta en la creación de conocimiento técnico y una educación pensada en las necesidades del siglo XXI son indispensables para todo proceso de desarrollo. Reformular el sistema educativo en función de un proyecto de país es vital.

Política exterior independiente

Sostenemos la posición clásica del país en defensa de los principios de no intervención y autodeterminación. La política exterior debe expresar claramente los intereses argentinos en el mundo y no a intereses ideológicos de quien gobierna circunstancialmente.

Respeto de las instituciones

El apego a la institucionalidad, la defensa de las reglas de juego democráticas, la división de poderes, el federalismo genuino, el respeto de los derechos humanos, las garantías constitucionales, el derecho de propiedad, en suma el conjunto de pilares básicos del Estado de derecho son condiciones básicas para la vida en comunidad y el desarrollo. Hoy más que nunca es necesario el respeto de las instituciones para volver a ser creíbles y poder atraer los capitales que una política desarrollista se propone.